Los beneficios de aprender un idioma

Cada vez es más habitual ver a estudiantes interesados en aprender otro idioma, no solo por la necesidad de hacer constar en el currículum el conocimiento de un idioma extranjero, sino por los beneficios cerebrales que aporta. 

Aprender otro idioma supone adquirir mayor plasticidad cerebral, ya que mejora la concentración, favorece la capacidad del trabajador y es en conjunto una gimnasia cerebral que retrasa el envejecimiento y el desarrollo de enfermedades como el alzhéimer. "Los idiomas pueden aprenderse a cualquier edad, el principal factor es la motivación", considera Juan Antonio Planas, presidente de la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía. Y en opinión de Planas, la capacidad es "innata", porque todos tenemos el cerebro preparado para aprender otra lengua. “Es cierto que a edades más tempranas resulta más sencillo, pero la edad no ha de ser un obstáculo para aprender lenguas como el inglés, porque los adultos cuentan con experiencia, conocen las estructuras gramaticales y les resultan más sencillas algunas lecciones".


Los que no conocen el inglés creen que es un idioma difícil, ya que tiene raíces germánicas y no latinas como el francés o el italiano. Sin embargo, los principales idiomas proceden de una raíz común: el indoeuropeo. Eso significa que en idiomas tan diferentes como el ruso, finés, español o inglés se sigue sin embargo la misma estructura mental: sujeto, verbo, predicado... "Y los adultos tienen ya esas estructuras asumidas. Todos esos idiomas tienen un sustrato universal y sin darnos cuenta tenemos la capacidad innata de conjugar sus verbos: todos entendemos que hay pasado, futuro, participio...". Por ello, Planas cree que una premisa importante para aprender un idioma es "dejarse llevar" y recuperar la facilidad que muestran los niños pequeños. "Hay que superar algunos caballos de batalla como la pronunciación, pero la motivación y el esfuerzo serán apoyos suficientes". 

A la gimnasia cerebral se une el entrenamiento del sistema auditivo: aprender un idioma nuevo ayuda a diferencia y codificar mejor los sonidos y tonos. El oído aprende a destacar los sonidos lingüísticos de aquellos que no son, lo que ayuda a una mayor flexibilidad. 

El conocimiento de un segundo idioma se ha convertido en factor clave para encontrar trabajo. Un estudio de la Fundación Universia destaca que el aspecto más valorado por las empresas (hasta un 96,4%) a la hora de seleccionar al candidato es el dominio del inglés. "El inglés se mantiene como requisito imprescindible en más de un 86% de las ofertas de empleo cualificado.

Con un segundo idioma se mejoran "todas las funciones cognitivas, la atención, la percepción, la memoria, la inteligencia y el lenguaje", aseguran científicos del UniversityCollege de Londres, que realizaron un estudio con cien personas de las cuales 80 eran bilingües. Su conclusión fue queaprender otro idioma altera la estructura cerebral, en concreto el área que procesa información. Desde la Universidad de York, en Canadá, señalan que aprender un nuevo idioma, por ejemplo el inglés, bastaría para conseguir una mayor rapidez cognitiva. 

El cerebro se puede mantener activo a través de ejercicios de gimnasia. Los neurólogos coinciden en que cuanto más se utiliza el cerebro menos frecuentes son los fallos en sus funciones. Aprender un idioma es una de las gimnasias más completas, porque se activa la memoria y se crean nuevas conexiones al cambiar de un idioma a otro. Así, funciones como el lenguaje quedan activas, al igual que otras como el raciocinio, el juicio, la abstracción o la capacidad de cálculo. La gimnasia comienza desde la primera lección. 

 
 

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