La responsabilidad

La responsabilidad es la conciencia acerca de las consecuencias que tiene todo lo que hacemos y dejamos de hacer sobre nosotros mismos o sobre los demás. En el campo del estudio o del trabajo, por ejemplo, el que es responsable lleva a cabo sus tareas con diligencia serenidad y prudencia porque sabe que las cosas deben hacerse bien desde el principio hasta el final y que solo así se saca verdadera enseñanza y provecho de ella.

Un trabajo bien hecho y entregado a tiempo es sinónimo de responsabilidad. La responsabilidad garantiza el cumplimiento de los compromisos adquiridos y genera confianza y tranquilidad entre las personas.

 

Para ser responsables…

  • Reflexionemos seriamente ante de tomar cualquier decisión que pueda afectar nuestra propia vida o la de los otros.
  • Asumamos las consecuencias de nuestros actos.
  • Respondamos por lo que hacemos, tanto si está bien hecho como si no.
  • Reconozcamos los errores que comentemos y mostrémonos dispuestos a repararlos.

La irresponsabilidad.

La irresponsabilidad se produce cuando no tenemos conciencia de la importancia de las cosas que hacemos ni de las consecuencias que puede tener el no hacerlas. Las personas irresponsables trabajan o estudian con evidente descuido y rara vez termina lo que empieza, o lo termina de cualquier manera.

Pueden incluir sistemáticamente con sus deberes o sencillamente abandonarlos en el momento menos pensado, sin ofrecer ninguna explicación.

Las consecuencias de la irresponsabilidad son por lo general lamentable, cuando no catastrófica.

Ejemplos de ellos: son los padres o madres de familia que provocan accidentes mortales por no observar a los hijos, los conductores que provocan accidentes mortales por no observar las normas de tránsito.

Los servidores público que derrochan el dinero del estado y en general todas aquellas personas de cuyos actos dependen la seguridad, la estabilidad o el futuro de otras y obran con imprudencia o negligencia extrema.

Obstáculos para la responsabilidad…

La ambición que lleva a muchos funcionarios aceptar cargos para los que no están capacitados, movidos por sus deseos de conseguir prestigio, poder y dinero.

La  costumbre de algunos profesionales, ejecutivos y políticos de prometer lo que no está en capacidad de cumplir, con el único fin de hacerse a un contrato, complacer a un cliente, realizar una venta, o conseguir votos.

El hábito de esconderse a la hora de responder por los compromisos adquiridos.

Los responsables son:

Consientes, juiciosos, diligentes, tranquilos, reflexivos, maduros y confiables.

Los irresponsables son:

Inconscientes, frívolos, torpes, imprudentes, negligentes, inmaduras y egoístas.

 

 
 

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